«

»

jun 26

LA CONSTITUCIÓN DE SUJETO II(a´). EL HOMO SAPIENS. Siguiendo el texto de Caín del nobel Saramago.

II(a´) mirada científica.

II(a”) mirada psicoanalítica.

Se recomienda la lectura conjunta.

Como decíamos anteriormente, para las leyes del Universo 200.000 años no es mucho tiempo. Cualquier cambio estable en la estructura o función de una especie de mamíferos ha requerido (hasta hoy) un largo proceso de mutación espontánea y selección natural. Los “adelantos” en las zonas cerebrales que controlan nuestras emociones y muchas de nuestras reacciones, incluidas algunas violentas (nuestra corteza frontal orbital, la amígdala y la corteza anterior del cingulato) (Davidson RJ, Putnam KM, Larson CL. Science 2000, vol. 290, pp. 1093-5, portal planeta asecha.) han consumido millones de años. Sin embargo, en el último siglo el hombre se comporta como si fuese capaz de acelerar su propia dinámica de evolución. ¿Hasta dónde estamos seguros de poderlo conseguir y a qué precio?.

Es cierto que las capacidades de intercomunicación (cada día más refinadas y poderosas), el grado actual de conocimiento sobre la genética y la relación entre los genes y nuestras características observables (fenotipo), y el larguísimo periodo de formación de un Homo sapiens nos pueden permitir modular nuestra dotación genética y evitar conductas negativas como la violencia, al igual que se puede conseguir con un chimpancé incluso sin tener que acudir a la selección genética artificial (de Waal FMB, Plos Biology 2004, vol. 2, pp. 0434-6). Pero la sensación de esta bióloga es que estamos forzando la máquina. Cierto es que con un programa de educación modulador de nuestro espíritu primitivo podrían mejorarse mucho los comportamientos contradictorios y violentos de los “hijos de Caín”, pero ¿es eso lo que estamos haciendo actualmente?, o más bien, como pregonan los “sabios ancianos” de hoy, vivimos adormecidos en las aguas estancadas de una sociedad del bienestar condenada a su confusión y autoextinción, como si de una Torre de Babel se tratara, o como si estuviéramos condenados a repetir el triste final de Sodoma y Gomorra, a menos que reaccionemos como nunca (o casi nunca) lo hemos hecho: pensando TODOS en el bien del sistema y no en el nuestro propio. Si no somos todos, seguiremos repitiendo el espanto de Sodoma y Gomorra, o Hiroshima y Nagasaki, o como se hayan llamado y se llamen las ciudades exterminadas en nombre de Dios o del bien de una parte de la humanidad.

Torre de Babel.Viajando con Caín por las páginas del libro, a veces tenía la sensación de estar leyendo crónicas enmascaradas de algún telediario actual. Aún hay Adanes y Evas temerosos del conocimiento humano, como si el conocimiento en si mismo pudiera ser malo (cuando lo perverso no es que sepamos, sino qué hacemos con lo que sabemos). El peligro somos nosotros, no el conocimiento. Europa y este mundo globalizado es una Torre de Babel y también hoy el capital (el análogo al becerro de oro de Moises) quiere subir hasta el cielo en Manhattan y Dubái, por ejemplo. En Irak murieron muchas mujeres y niños, como en las múltiples matanzas indiscriminadas presenciadas por Caín, en esta ocasión mezclando nombres de distintos dioses, incluido un becerro de oro negro llamado Petróleo, que en realidad no es más que el producto final de putrefacción de la vegetación anterior del planeta Tierra.

-         Si somos hijos de Caín y como él tenemos el privilegio de poder repasar nuestra historia,

-         Si hemos tenido la capacidad de inventar a Dios y cambiar de Dios varias veces incluso en este último siglo (de Dios a la Ciencia, de la Ciencia a la Tecnología, de la Tecnología al Capital que es nuestro único Dios actual;

-         Si hemos conseguido subyugar al resto del planeta de tal forma que tenemos en nuestras manos salvarlo o destruirlo entero, como si fuésemos el Dios vengador de Caín (al que, por cierto, incluso Caín hubiera matado si Saramago le hubiera dado la oportunidad) o el propio Caín de Saramago; ¿por qué no dar por fin una señal de que realmente somos inteligentes, de que nos merecemos nuestro neocortex (**) (probablemente más desarrollado que el de Caín) y que somos dignos de tener el mundo en nuestras manos? ¿Por qué no dejamos de ser “Caines” y pasamos de una vez a la siguiente generación de la especie, convirtiéndonos en algo más que un simio macho contradictorio, traumado y egoísta, que busca la vida social en tanto obtiene protección y placer.  Parece ser que hace 74.000 años la catástrofe de Toba (Sumatra) dejó a la especie humana en sólo 1000 miembros. Ahora quizá podríamos evitar tal exterminio causado por una catástrofe natural, como igualmente podríamos provocarlo. Para conseguir dar ese paso evolutivo que está forzando incluso nuestra propia constitución genética, y me atrevería a decir que incluso nuestro inconsciente, necesitamos mucha reflexión, mucha educación, mucha información imparcial y verídica, mucho esfuerzo, y poner todo nuestro potencial científico y tecnológico rumbo a ese objetivo de hacer un mundo sostenible para los “nietos de Caín” y para todo el planeta Tierra.  De lo contrario, vagaremos como Caín de guerra en guerra, de desgracia en desgracia, hasta que algún hijo de Caín tan simio y traumado como su padre, ayudado por nuestra comodidad y pasividad, acabe con todo. En el libro de Saramago los ángeles le dicen a Caín que “si se hubiera preguntado la humanidad si se merecían la vida, quizá no estuvieran al borde del exterminio”. Si no lo hacemos, si no reflexionamos sobre nuestra “aldea global” y actuamos en consecuencia, pudiera ser que José Saramago tenga el dudoso honor de entrar en el “Parnaso” de los profetas de un mundo desierto (al menos sin Homo sapiens) por haber escrito un relato en el que el hombre que mata a su hermano acaba con la humanidad.

Aclaraciones de términos biológicos:

(*) La mitocondria es un orgánulo intracelular que se hereda siempre de la madre. Las pruebas genéticas realizadas a los restos de Homo sapiens y que tienen en cuenta la frecuencia de mutación en el genoma (ADN) mitocondrial indican que procedemos de una única hembra.

(**) Neocortex: Es la corteza cerebral más reciente en la escala filogenética y que, en nuestra especie, alcanza el máximo desarrollo, ocupando la mayor parte de la superficie cerebral. Su origen evolutivo es muy reciente. Es el responsable de las funciones de relación. También se denomina neopalio.

 

Kika Sánchez Jiménez

Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular

Dpt. Biología Molecular y Bioquímica

Facultad de Ciencias Universidad de Málaga

Campus de Teatinos s/n 29071 Málaga

Unidad 741 CIBERER (ISCIII)

http://www.bmbq.uma.es/procel

http://www.sbmm.uma.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes utilizar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>