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nov 12

La fiebre del valle del rif y Andalucía ¿Cómo se prepara?

Es una zoonosis vírica de transmisión vectorial (enfermedad metaxénica) cuyo agente causal, un virus del género Phlebovirus (Familia Bunyaviridae), fue identificado por primera vez en el Valle del Rift, concretamente en Kenia, en 1931. Este virus puede causar enfermedad grave tanto en animales como en el hombre. La principal ruta de transmisión es a través de insectos hematófagos (principalmente mosquitos) aunque, además, se ha demostrado que rumiantes y humanos pueden contraer la infección por contacto directo (inoculación) o indirecto (aerosoles) con sangre, cadáveres de animales infectados, restos placentarios o líquido amniótico.

También se ha descrito la transmisión transplacentaria en vertebrados, sin embargo, no se ha descrito la transmisión entre personas.

Se han identificado más de 30 especies de mosquitos infectados con el virus FVR perteneciendo a 7 géneros diferentes, siendo los más importantes los géneros Aedes y Culex (otros géneros son Anopheles, Coquillettidia, Eretmapodite, Mansonia y Ochlerotatus). Asimismo puede transmitirse, aunque en menor medida, a través de otros insectos como los tábanos, habiéndose también descrito una transmisión transovárica en los vectores.

El virus afecta fundamentalmente a rumiantes, tanto domésticos como salvajes, siendo la oveja la especie más susceptible, seguida del ganado bovino, causando altas tasas de mortalidad en animales recién nacidos. La enfermedad tiene un periodo de incubación de 1 a 6 días y puede cursar con fiebre, anorexia, debilidad y depresión, y en adultos, además, con un cuadro gastroentérico, descarga nasal y una alta tasa de abortos, que puede llegar al 100% en ovejas y al 85% en vacas.

Las personas actúan como fondo de saco epidemiológico, aunque la mayor parte de los casos son asintomáticos o cursan con un síndrome febril de tipo gripal, con cefalea y dolor muscular. Un pequeño porcentaje puede sufrir uno o más de los tres síndromes característicos de la enfermedad en personas: la forma ocular, la forma meningoencáfalica y la fiebre icterohemorrágica, siendo este último el más grave, con una tasa de letalidad que puede alcanzar hasta un 50%.

La FVR es una enfermedad de declaración obligatoria, tanto a la OIE como a la Unión Europea y está incluida en el Anexo I A del RD 617/2007, de 16 de mayo, por el que se establece la lista de las enfermedades de los animales de declaración obligatoria y se regula su notificación.

SITUACIÓN EPIDEMIOLÓGICA ACTUAL.

La enfermedad es endémica en gran parte del África subsahariana. En 2012 se notificaron focos en el norte del continente africano (Egipto, Mauritania) y en la Península Arábiga (Yemen, Arabia Saudí). En 2013 la enfermedad sigue activa en Mauritania por lo que existe el riesgo de que la enfermedad se traslade a otras zonas de Asia o a Europa. En la mayoría de estas regiones, entre las que se encuentra

España, se ha comprobado la existencia de vectores capaces de transmitir la

enfermedad, como Aedes vexans, Ochlerotatus spp o Culex pipiens, lo cual podría suponer un riesgo sanitario tanto para la cabaña ganadera de nuestro país como para la población

JUSTIFICACIÓN DE UN  PROGRAMA DE VIGILANCIA EN MÁLAGA

Hasta la fecha, España está considerada libre de FVR, pero habida cuenta de la situación epidemiológica de determinados países del norte de África, en los que se ha confirmado la presencia de la enfermedad, y de las consecuencias económicas, sociales y sanitarias que podría suponer la entrada de la enfermedad en nuestro país, es necesario la implantación de un programa de vigilancia frente al VFVR.

El objetivo del programa de vigilancia será demostrar la ausencia de VFVR en nuestra cabaña ganadera con objeto de garantizar el mantenimiento del estatus sanitario de España como zona libre de esta enfermedad. Del mismo modo, será un instrumento para la detección temprana en caso de circulación del VFVR que permita a las autoridades veterinarias dar una respuesta eficaz, mediante la adopción de las medidas pertinentes, para la prevención de su diseminación y erradicación de la enfermedad, además de comunicar la aparición de circulación vírica a las autoridades competentes en materia de salud pública en las provincias de Cádiz, Málaga, Sevilla y Huelva.

El programa de vigilancia activa se basará en la realización de un muestreo serológico anual llevado a cabo en la época de menor actividad vectorial (entre noviembre y abril) en explotaciones de animales de las especies bovinas u ovinas de manera que se descarte cualquier evidencia de circulación vírica.

El muestreo deberá permitir la detección de una prevalencia mínima del 5%, con un nivel de confianza del 95%, lo que supone la toma de muestras en 59 animales centinela, que deberán tener una disposición espacial que garantice la cobertura de todo el territorio objeto de la vigilancia. Para ello, se seleccionarán, al menos, seis explotaciones por provincia, debiéndose elegir zonas con alta carga ganadera y con sospecha o presencia conocida de vectores capaces de transmitir el virus. Con objeto de aumentar la sensibilidad de la vigilancia, en la medida de lo posible.

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