Recomendaciones de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía

Nº 31.- Seguridad quirúrgica

Octubre/2017

Introducción

La atención quirúrgica insegura puede causar daños sustanciales: la tasa de mortalidad reportada después de una cirugía mayor es de 0.5-5%; las complicaciones después de la cirugía aparecen hasta en un 25% de los pacientes; en los países industrializados, casi la mitad de todos los eventos adversos en pacientes hospitalizados están relacionados con la atención quirúrgica; al menos la mitad de los casos en los que la cirugía produjo daño se consideran evitables.

En la última década, la Organización Mundial de la Salud ha puesto en marcha diversas iniciativas para abordar la seguridad en la atención quirúrgica, entre ellas el proyecto denominado “La cirugía segura salva vidas”, cuyo objetivo es reconocer normas mínimas de atención quirúrgica que puedan aplicarse de manera universal en todos los países y entornos. También la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud e Higiene, junto con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad de España, recientemente han puesto en marcha el Proyecto IQZ, que pretende mejorar la seguridad de los pacientes mediante la reducción del número de infecciones quirúrgicas que se producen en los hospitales españoles.

Desde 2006 la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía ha desarrollado la Estrategia para la Seguridad del Paciente como uno de sus proyectos prioritarios, con el objetivo de mejorar la calidad de la asistencia sanitaria, proporcionando atención y cuidados seguros a los pacientes y disminuyendo la incidencia de daños accidentales atribuibles a los mismos. En la implantación de esta estrategia los profesionales juegan un papel fundamental, estableciendo los mecanismos de generación e intercambio de conocimiento para su práctica habitual, constituyéndose en agentes facilitadores y garantes de la provisión de servicios sanitarios seguros y de calidad.

ACSA participa activamente en la implantación de la Estrategia de Seguridad, ofreciendo herramientas para la mejora y el aprendizaje en seguridad de los pacientes y reconociendo entidades comprometidas con la implantación de prácticas seguras. Además, a través de su Programa de Acreditación de Competencias ACSA colabora en la identificación y potenciación de las competencias profesionales especificas en seguridad. En lo que se refiere a 14 grupos profesionales que trabajan en el ámbito de la atención médico-quirúrgica, en la versión 3.0 de sus manuales para la acreditación se incluyen 10 evidencias de carácter transversal a todos ellos y relacionadas con la seguridad en la práctica clínica, que los profesionales pueden aportar para demostrar su especial compromiso con la misma.

• “Análisis de un incidente de seguridad surgido en el desarrollo de su actividad en los últimos 24 meses”.
• “Cumplimentación del listado de verificación de seguridad quirúrgica en los pacientes intervenidos”.
• “Identificación de los pacientes en quirófano, comprobación de la indicación quirúrgica y, en los casos de intervención sobre órganos dobles, constatación de la lateralidad del procedimiento”.
• “Identificación inequívoca de pacientes”.
• “Información proporcionada durante el traspaso de pacientes que permita una adecuada continuidad asistencial e impida originar daños”.
• “Intervenciones para asegurar la conciliación de la medicación en los pacientes atendidos”.
• “Realización de profilaxis antibiótica preoperatoria, con prácticas avaladas por evidencia científica”.
• “Realización de profilaxis antitrombótica con prácticas avaladas por evidencia científica en, al menos, el 90% de los casos en los que esté indicada”.
• “Registro de la existencia o ausencia de alergias a medicamentos, sustancias o materiales empleados en la atención sanitaria en los pacientes atendidos”.
• “Seguimiento de las recomendaciones sobre higiene de manos”.

Situación actual

Se han analizado las evidencias sobre seguridad aportadas por los profesionales acreditados de septiembre de 2014 a marzo de 2017, con 14 manuales del ámbito de atención médico-quirúrgica.

El 100% de los urólogos ha aportado las 10 evidencias relacionadas con seguridad en sus procesos de acreditación, seguidos por los otorrinolaringólogos, oftalmólogos, dermatólogos, cirujanos vasculares y maxilofaciales, de los que el 100% de ellos ha aportado 9 de las 10 evidencias. Por el contrario, los cirujanos plásticos son los que menor número de ellas han aportado en sus procesos de acreditación (7 de 10).

La evidencia “Identificación de los pacientes en quirófano, comprobación de la indicación quirúrgica y constatación de la lateralidad del procedimiento” y la evidencia “Registro de la existencia o ausencia de alergias a medicamentos, sustancias o materiales” son las que se aportan con mayor frecuencia (100% de los profesionales), seguidas de “Realización de profilaxis antibiótica preoperatoria” y “Cumplimentación del listado de verificación de seguridad quirúrgica” (aportada por más del 95%).

Las evidencias puestas de manifiesto con menor frecuencia son “Análisis de un incidente de seguridad surgido en el desarrollo de su actividad en los últimos 24 meses”, “Información proporcionada durante el traspaso de pacientes” e “Intervenciones para asegurar la conciliación de la medicación”, demostradas sólo por 10 de los 14 colectivos profesionales del ámbito médico-quirúrgico. La evidencia “Seguimiento de las recomendaciones sobre la higiene de manos” es la que con menor frecuencia es demostrada por el conjunto de los cirujanos acreditados.

Recomendaciones

En base a los resultados de los distintos procesos de acreditación de los cirujanos y cirujanas del SSPA, y a pesar de la importante demostración de pruebas que evidencian el compromiso de estos profesionales con la seguridad en la práctica quirúrgica, ACSA recomienda:

  1. Verificar que, durante el traspaso de pacientes quirúrgicos, se cumplen los siguientes requisitos de seguridad:
    – Asignar el tiempo suficiente que permita formular y responder preguntas.
    – Incorporar pasos de repetición y relectura como parte del proceso de traspaso.
    – Realizar el traspaso cara a cara con el profesional que recibe al paciente.
    – Facilitar información sobre el estado del paciente, cambios recientes, tratamiento en curso y posibles cambios o complicaciones que pudieran ocurrir.
    – Fomentar la participación del paciente y familia, proporcionándoles información comprensible sobre sus problemas de salud y plan de tratamiento.
    – En el traspaso al alta, proporcionar al paciente y al siguiente prestador de atención la información sobre diagnósticos, planes de tratamiento, medicamentos y resultados de pruebas.
    – Utilizar sistemas (listas) de verificación de los aspectos imprescindibles en la transferencia del paciente, asegurándose de que su paso a otro ámbito no se realice sin que se haya comprobado que cumple todos los requisitos necesarios para garantizar su seguridad.
  2. Realizar intervenciones que promuevan una práctica quirúrgica segura en relación con la conciliación de la medicación:
    – Obtener una lista completa de la medicación del paciente previo al ingreso (medicamento, vía de administración, dosis, frecuencia, última dosis administrada) y compararla con la prescrita en el centro sanitario al ingreso, en los traslados y al alta.
    – Cuando se encuentran discrepancias en la medicación de un paciente (duplicidad, interacción, prescripción incompleta, etc.) comentar al prescriptor y corregir, si procede.
    – Documentar adecuadamente los cambios que se realizan en la medicación de un paciente quirúrgico, tanto al siguiente nivel asistencial como al propio paciente.
    – En la valoración del paciente quirúrgico, evaluar el consumo de fármacos (de forma habitual o esporádica), conciliar la medicación y realizar la trazabilidad de la misma en la historia de salud.
    – En las transiciones asistenciales de los pacientes quirúrgicos, realizar de forma sistemática la conciliación de los tratamientos utilizando la información contenida en la historia de salud y registrando en la misma las intervenciones realizadas.
    – Revisar sistemáticamente los tratamientos de los pacientes pluripatológicos, polimedicados y/o crónicos.
  3. Tener presente que la higiene de manos es la medida más sencilla, barata y eficaz para evitar las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria:
    – La higiene de las manos se considera la piedra angular de la prevención de las infecciones adquiridas en el hospital.
    – Los “5 momentos para la higiene de las manos” son fundamentales para evitar posible transmisión de patógenos, responsables de las infecciones adquiridas en el hospital a través de las manos de los profesionales: antes de tocar al paciente, antes de realizar una tarea limpia/aséptica, después del riesgo de exposición a líquidos corporales, después de tocar al paciente y después del contacto con el entorno del paciente.
    – La formación y el conocimiento previo en higiene de manos son factores que influyen de forma decisiva en la percepción y adecuación a los estándares de una práctica clínica segura, así como en el cumplimiento de las recomendaciones de los organismos internacionales en materia de seguridad.

Referencias

– Documento guía para la implementación del listado de verificación de seguridad quirúrgica en hospitales del SSPA. Consejería de Salud Junta de Andalucía.
– Observatorio para la Seguridad del Paciente de Andalucía. Consejería de Salud: http://www.observatorioseguridaddelpaciente.es
– Estrategia para la seguridad del paciente. Consejería de Salud, 2006 [Sevilla]. Junta de Andalucía.
– Safe Surgery World Health Organization (WHO). World Alliance for Patient Safety. http://www.who.int/patientsafety/safesurgery/en/
– Cirugía Segura. Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e igualdad. http://www.cirugiasegura.es/
– Infección quirúrgica Zero. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. http://infeccionquirurgicazero.es/
– Guía de práctica clínica para la seguridad del paciente quirúrgico. Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. 2010. Ministerio de Ciencia e Innovación.

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