Recomendaciones de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía

Nº 39.- Bioética

Agosto/2019

Introducción

La ética, entendida como conjunto de principios filosóficos y reglas morales que regulan el comportamiento individual y las relaciones humanas, resulta crucial en la actividad profesional, más aún en el ámbito sanitario: asociar los conceptos de eficiencia y excelencia a la obtención del mayor beneficio asistencial y a la óptima utilización de los recursos disponibles, para el mayor número posible de personas enfermas que han perdido su salud y su calidad de vida.

Históricamente, los profesionales sanitarios han gestionado el valor salud en virtud de su preparación científico-técnica y del compromiso moral que habían adquirido ante la sociedad de defender este valor. Sin embargo, en la actualidad, se entiende que la gestión de estos valores no puede hacerse sin la participación activa de quienes soportan dichos valores: los propios ciudadanos.

Los profesionales sanitarios deben incorporar a su práctica clínica tanto el compromiso moral que nace de su condición de profesionales, como el compromiso ético que nace de los valores acordados y exigidos por la ciudadanía, entendiendo que las personas son agentes morales autónomos, con capacidad para tomar decisiones informadas y responsables en relación a la salud, tanto a nivel individual como colectivo.

En las últimas décadas los continuos avances científicos, con nuevas oportunidades para mejorar la salud de la población, unidos al reconocimiento ético y legal de los derechos del paciente y su posicionamiento en el centro de la organización sanitaria, hacen surgir la bioética como disciplina del conocimiento que pretende respetar los derechos, valores y principios morales de los seres humanos, así como enmarcar toda actividad sanitaria en la defensa de la dignidad humana.

De la trascendencia de incorporar la bioética a los procesos asistenciales, surge la definición de un marco de valores éticos que el Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA) elaboró en 2011 dentro de su Estrategia de Bioética, con el objetivo de introducir principios éticos como referentes para la organización sanitaria y sus profesionales.

Así, la bioética ha definido cuatro principios éticos básicos que delimitan cuatro grandes áreas del mundo de los valores morales, de los cuales surgen los derechos y deberes de los pacientes y de los propios profesionales sanitarios, tanto en el área de la práctica clínica como de la investigación, la gestión o la evaluación tecnológica. Estos son:

  • Principio de No-maleficencia: minimizar la posibilidad de realizar un daño o un perjuicio físico, psicológico, moral, económico o social innecesario a las personas o colectivos de personas, cuando una actuación no está adecuadamente compensada con los potenciales beneficios que ésta pueda tener.
  • Principio de Justicia: procurar un reparto equitativo de los beneficios y las cargas, facilitando a las personas y a las comunidades un acceso a los recursos disponibles de forma no discriminatoria, adecuada y suficiente, así como un uso eficiente de los mismos.
  • Principio de Autonomía: respetar que las personas y las comunidades gestionen su propia vida y tomen decisiones respecto a su salud y su enfermedad de manera informada.
  • Principio de Beneficencia: promocionar el bienestar de las personas y las comunidades, cuidándoles y ayudándoles para que realicen su propio proyecto de vida en la medida de lo posible.

Situación actual

En el marco de la Estrategia de Bioética para el SSPA, la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía (ACSA) incluye en todos sus manuales para la certificación de competencias la evidencia “Abordaje de las situaciones de conflicto ético en el equipo de trabajo”, que requiere que los profesionales aporten un informe de reflexión sobre los valores que componen el marco ético del SSPA en relación a los principios de no Maleficencia, Justicia, Autonomía y Beneficencia.

Se han analizado 2.114 informes de reflexión aportados por los profesionales en 3.278 procesos de certificación, finalizados entre enero de 2015 y junio de 2019, relacionados con la incorporación de los aspectos éticos en los procesos deliberativos conjuntos de toma de decisiones. Los colectivos profesionales con mayor porcentaje de cumplimiento y aportación de esta prueba son los enfermeros de cuidados infantiles, enfermeros de atención primaria, médicos de urgencias, ginecólogos, enfermeros de cuidados críticos, médicos de familia y anestesiólogos.

Recomendaciones

En base a los resultados obtenidos en dichos procesos, la ACSA propone las siguientes recomendaciones:

  • Proteger y promover los derechos y responsabilidades de las personas enfermas y de sus familias, dándoselos a conocer y ayudándoles a que los ejerzan: informar sobre la existencia de un Comité de Ética Asistencial a disposición de la ciudadanía, facilitar información sobre los servicios y prestaciones sanitarias disponibles o los procedimientos para ejercer el derecho de acceso a la historia de salud, a formular la declaración de voluntad vital anticipada o el derecho a la segunda opinión médica, entre otros.
  • Proporcionar a las personas información adecuada para promover la toma de decisiones compartida en los procesos de atención relativos a su salud: facilitar información veraz, pertinente, suficiente, comprensible y adecuada a las necesidades de cada persona, realizando un proceso válido de información y obtención del consentimiento o rechazo en la toma de decisiones clínicas.
  • Proteger la confidencialidad de la información de los pacientes, haciendo un uso adecuado de la mismos, especialmente la contenida en la historia de salud, facilitando información clínica (verbal y escrita) y adoptando medidas para proteger los datos de carácter personal durante el proceso de atención sanitaria.
  • Velar por el respeto a la autonomía de las personas, asegurando su libertad y capacidad para tomar decisiones, estableciendo mecanismos de representación en caso de incapacidad: detectar posibles situaciones de limitación de la libertad de los pacientes por parte de otras personas, evaluar la capacidad de éstos cuando se detectan posibles situaciones de incapacidad, etc.
  • Proteger a los pacientes de la obstinación terapéutica, en los casos de situación terminal o de agonía y afectados por una enfermedad grave e irreversible: no realizar medidas de soporte vital u otras intervenciones carentes de utilidad clínica, sin posibilidades de mejora o recuperación; identificar situaciones susceptibles de limitación del esfuerzo terapéutico y aplicar los requisitos establecidos en el artículo 21 de la Ley 2/2010 de Andalucía respecto a la misma.
  • Consultar al Comité de Ética Asistencial de referencia del SSPA, como órgano colegiado para el análisis experto y la asesoría cualificada sobre aspectos éticos de la asistencia sanitaria, siempre que se planteen conflictos éticos que el profesional no pueda resolver por sí solo o tras un proceso deliberativo con otros profesionales.
  • Explorar los valores, creencias y preferencias relevantes para el paciente en el proceso de toma de decisiones para su atención sanitaria: promover el proceso de planificación anticipada de decisiones al final de la vida, con el fin de ayudar a las personas a manifestar sus deseos respecto a la atención que desean recibir en los momentos finales de su vida.
  • Promover la incorporación de los aspectos éticos en los procesos deliberativos conjuntos de toma de decisiones, con el objetivo de generar un abordaje integral en la atención que incorpore las dimensiones éticas al proceso de toma de decisiones dentro del equipo: consensuar el abordaje de las situaciones de conflicto ético con el equipo de trabajo y consultar al Comité de Ética Asistencial en situaciones de especial conflictividad ética sin consenso en el equipo.
  • Aplicar las normas éticas y la legislación vigente durante la participación en proyectos de investigación, con el propósito de garantizar el respeto de los derechos de los sujetos sometidos a investigación clínica.
  • Reforzar la aplicación efectiva del marco ético y jurídico de protección del derecho a la salud sexual y reproductiva, el consejo genético y la medicina predictiva.

Referencias

  • Naciones Unidas. La Declaración Universal de Derechos Humanos. Disponible en: https://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/
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  • Lindgren-Alves, JA. Dificultades actuales del sistema internacional de promoción y protección de los derechos humanos. Monções: Revista de Relações Internacionais da UFGD, Dourados, v.3. n.6, 2014. Disponible en: http://www.periodicos.ufgd.edu.br/index.php/moncoes
  • Higuera, D. Tipologías de derechos, ¿Una variante en la tutela judicial efectiva?: Un análisis desde la ineficacia de la acción de cumplimiento para los derechos sociales. Revista Via Iuris, 20, 2016.
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