Revista interna cuatrimestral del Hospital Universitario Reina Sofía
Junio 2014

Número 30

Revista El Reina Sofía

Recetas saludables

Consejos para disfrutar de las propiedades del caracol

La receta que ofrecemos en este número de la revista del Hospital Reina Sofía proporciona consejos para guisar el molusco más consumido en Córdoba en estas fechas de forma saludable y suave. Si se resiste a tomar caracoles en los numerosos puestos callejeros que pueblan la ciudad por evitar algunos de sus componentes (habitualmente picantes), aquí se ofrecen recomendaciones para que puedan adaptar sus habituales recetas.

Caracoles en salsa

 

En nuestro panorama gastronómico, las maneras de cocinar el caracol por lo general son muy energéticas, ya que se suelen acompañar de sofritos de vegetales y otros tipos de carne o pescado que confieren el sabor predominante al guiso y hacen que aumente el contenido de grasa saturada y colesterol, por lo que las virtudes nutricionales como alimento magro no se aprovechan con este tipo de recetas.

Por ello, desde aquí recomendamos moderar y reducir la cantidad de aceite que se usa cuando se guisa el caracol y también sustituir el colorante habitual por cúrcuma. Además, otra alternativa a la manera clásica de cocinar los caracoles puede ser seguir la misma receta que se suele preparar con otros moluscos: aceite de oliva, ajo y perejil. De este modo, se consiguen realzar todas las propiedades nutricionales de este alimento, que radica en la baja cantidad de grasas, parecidas en tipo y proporción a las del pescado, y en su aporte de proteína de alto valor biológico y de minerales a la dieta.

Así, en comparación con la de vacuno, pollo y pescado, el aporte energético de la carne de caracol es muy bajo. Destacan sus 60-80 kcal por cada 100 gramos de porción comestible, comparables a las 70-80 kcal por 100 gramos del pescado blanco en general y contrastando con las 150 kcal de media por 100 gramos de la carne de vacuno.

Además, sus proteínas (12-16%) contienen los aminoácidos esenciales que el organismo humano no puede producir y por eso se consideran tan buenas como las de la carne roja, que aporta a la dieta un promedio de 22%, o las del pescado, con un 18-20%. Entre un 0,5-0,8% de su composición nutricional son grasas poliinsaturadas, por lo que podría constituir una opción saludable en la alimentación de personas con hipercolesterolemia.

En cuanto a su contenido mineral, que oscila entre el 1,3% y el 1,5%, el magnesio y el potasio son los elementos que más abundan, seguidos por el sodio y el calcio, y también destaca el hierro. Estos datos sobre su análisis nutricional son orientativos, ya que su composición química depende en gran medida de los suelos en los que se cría y de la alimentación que recibe el caracol.

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